Hay expresiones que parecen pequeñas, pero esconden todo un universo. “Ná más té” suena a chascarrillo, a sobremesa tranquila o a excusa amable para detener el tiempo. Y, sin embargo, si uno afina el oído, descubre un eco lejano: el saludo tradicional de India y Nepal, “namasté”, nacido de namas (reverencia) y te (a ti). Es decir, “me inclino ante ti”. Una fórmula elegante que bien podría servir como lema para montar una tetería con encanto en cualquier esquina del mundo… o al menos para imaginarla.
La frase clave ná más té aparece aquí no por casualidad. Tiene algo de declaración de intenciones. Porque, más allá de juegos lingüísticos, lo cierto es que una taza caliente siempre invita a la pausa. No hace falta remontarse a ceremonias milenarias ni a rutas comerciales interminables.
Claro que, si hablamos de infusiones, no todo es té. La manzanilla, por ejemplo, lleva generaciones acompañando sobremesas. Se le atribuyen propiedades digestivas, ayuda a calmar el cuerpo tras una comida copiosa y, en muchos casos, sirve como pequeño ritual nocturno antes de dormir. Su sabor suave y su aroma reconocible la convierten en una compañera discreta, pero constante.
Y luego está la menta poleo, que se resiste a desaparecer. Pese a modas pasajeras y nuevas tendencias, sigue firme en bares, casas y conversaciones. Tiene ese punto refrescante que despeja y reconforta al mismo tiempo.
Pero al final, en Totus Pódcast no nos complicamos demasiado. Entre tantas opciones, tendencias y teorías, preferimos quedarnos con algo claro: ná más té. Y, si puede ser, bien acompañado. Así que… ¡no te pierdas este programa!







