La biblioteca de los libros que no existen
¿Qué tienen en común el Necronomicón de Lovecraft, el tratado cómico de Aristóteles y un versículo bíblico que cita un libro desaparecido? Pues… ¡que ninguno está en tu estantería!

¿Qué tienen en común el Necronomicón de Lovecraft, el tratado cómico de Aristóteles y un versículo bíblico que cita un libro desaparecido? Pues… ¡que ninguno está en tu estantería!