La muerte y entierro de Mozart

Mozart

Wolfgang Amadeus Mozart murió en Viena el 5 de diciembre de 1791, con tan solo 35 años. Su fallecimiento no solo conmocionó al mundo musical de la época, sino que también dejó tras de sí un cúmulo de interrogantes y leyendas que aún hoy se debaten. La muerte y entierro de Mozart han sido objeto de investigación durante siglos, en parte por las circunstancias poco claras que rodearon sus últimos días y el trato anónimo que recibió su cadáver. A continuación, exploramos qué se sabe realmente sobre las causas de su muerte, dónde fue enterrado y qué se ha hecho para identificar sus restos.

Las causas de la muerte de Mozart

Las versiones populares sobre la muerte de Mozart han oscilado desde el asesinato por envenenamiento hasta explicaciones más plausibles de carácter médico. El propio compositor, en sus últimos días, confesó a su esposa Constanze su temor de haber sido envenenado. Algunos señalaron como sospechoso al compositor Antonio Salieri, hipótesis que fue alentada por rumores románticos y literarios, pero que hoy la historiografía descarta por completo.

La documentación médica de la época es escasa. El acta oficial de defunción menciona una «fiebre miliar aguda», un término que en el siglo XVIII se usaba para designar un conjunto de síntomas febriles con erupciones cutáneas, sin diagnosticar una causa concreta.

A lo largo de los siglos, médicos, historiadores y musicólogos han propuesto diversas teorías sobre la muerte de Mozart:

  • Fiebre reumática: Algunos expertos señalan que Mozart había padecido esta dolencia en la infancia y que pudo haber recaído.
  • Nefritis: Otros sugieren que una inflamación renal aguda le provocó hinchazón, dolor y finalmente la muerte.
  • Tricinosis: Se ha apuntado que el consumo de carne de cerdo mal cocida pudo provocarle una infección parasitaria.
  • Infección estreptocócica: Estudios modernos barajan esta posibilidad por los síntomas que describieron sus contemporáneos.

En cualquier caso, la falta de autopsia y la premura con la que se gestionó su sepelio dificultan una certeza definitiva. Si quieres conocer más sobre el ambiente operístico en el que Mozart tuvo la ocasión de sorprenderse con la ópera de un valenciano (debes escuchar nuestro episodio dedicado a Una cosa rara).

El entierro de Mozart: la tumba desconocida

En el imaginario colectivo se ha creído que Mozart fue enterrado en una fosa común, pero esta es una interpretación inexacta. La legislación vienesa vigente en 1791 establecía que las personas no nobles debían ser enterradas en fosas colectivas, aunque cada ataúd se depositaba de manera individual en una fosa compartida y posteriormente sellada.

Mozart fue enterrado en el cementerio de St. Marx, en las afueras de Viena. La ceremonia fue discreta, con pocos asistentes debido al clima y al protocolo habitual. No se colocó ninguna lápida ni marca identificativa, como era costumbre en esos entierros. Años después, Constanze trató de localizar la tumba, pero para entonces el lugar exacto ya se había perdido.

En la actualidad, el cementerio de St. Marx alberga un monumento en memoria de Mozart, pero no se corresponde con el emplazamiento real de su sepultura.

Investigaciones para identificar sus restos

A lo largo del tiempo, diversos intentos se han hecho para localizar e identificar los restos de Mozart. El más célebre se remonta al siglo XIX, cuando un sepulturero aseguró haber recordado la ubicación de la tumba y haber rescatado un cráneo que atribuyó al compositor. Este cráneo ha pasado por varias manos y hoy se conserva en la Fundación Mozarteum de Salzburgo.

En los años 2000, un equipo de científicos intentó resolver el enigma mediante técnicas de ADN. Compararon el material genético del cráneo con los restos de parientes de Mozart enterrados en Salzburgo, pero los resultados fueron inconclusos. El mal estado de conservación de los huesos y la incertidumbre sobre el parentesco de referencia impidieron confirmar si el cráneo era realmente el del músico.

Las investigaciones continúan, aunque cada vez parece más difícil llegar a una certeza absoluta. Los científicos han planteado incluso realizar nuevas pruebas de ADN y métodos forenses avanzados, pero la escasez de restos fiables es un obstáculo insalvable.

Mozart entre el mito y la ciencia

El aura mítica que envuelve la muerte y entierro de Mozart se ha alimentado tanto de la falta de información fidedigna como del romanticismo que rodea la vida de los genios incomprendidos. Sin embargo, la investigación histórica y científica sigue tratando de aportar luz sobre los últimos días de este compositor irrepetible.

Contenido optimizado con herramientas de IA... pero redactado/revisado/corregido con Inteligencia Humana. 😉

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