George Harrison y los Monty Python no parecen, a priori, una combinación evidente. Sin embargo, gracias a esa unión improbable, el mundo tiene una de las películas más polémicas y celebradas de la historia del cine. Hablamos, por supuesto, de La vida de Brian.
En Totus Pódcast no nos resistimos a la historia que conecta al llamado «Beatle tranquilo» con el grupo británico de humor más irreverente. De hecho, dedicamos un episodio titulado La entrada de cine más cara de la historia, donde relatamos cómo Harrison financió personalmente la producción de la película. Sin embargo, más allá de ese célebre gesto, George Harrison siempre cultivó una faceta humorística muy cercana al espíritu pythoniano.
Lejos de la imagen de músico introspectivo o del místico enamorado de la India, Harrison tenía un sentido del humor ácido y mordaz que se dejaba entrever en sus entrevistas y en sus relaciones personales. Su amistad con Eric Idle, uno de los miembros de los Monty Python, fue clave en este sentido. Ambos compartían ese gusto por la sátira inteligente y el absurdo, tan característico del grupo británico.
La conexión fue tan natural que Harrison acabó fundando HandMade Films, su propia productora, para hacer posible el cine que le divertía. Sin George, muchas películas inclasificables no habrían visto la luz. Por eso, cuando pensamos en el Beatle tranquilo, en realidad, deberíamos pensar en un tipo con una carcajada lista, un amigo de los Monty Python y un admirador del humor que incomoda. Y para quienes quieran curiosear más sobre los Python, su página oficial sigue siendo un filón: montypython.com.







