Puede que este sea uno de los programas que mejor representan el espíritu de Totus Pódcast: una pintura surrealista y juguetona a la par que interesante y llena de curiosidades, música, historia… Un disco experimental y, al mismo tiempo, clásico y de otro siglo.
Nos referimos a El jardín de las delicias y a Codex Glúteo. ¿Y qué relación tienen la pintura con el disco?
Bueno, en cuanto a El jardín de las delicias, ya sabéis que es una de las obras más enigmáticas y fascinantes del pintor neerlandés Jheronimus Bosch, conocido como El Bosco (h. 1450-1516). Nacido en ‘s-Hertogenbosch (actual Países Bajos), su vida permanece envuelta en misterio, aunque se sabe que perteneció a una familia de artistas y fue miembro de la cofradía de Nuestra Señora, lo que influyó en su iconografía religiosa.
Este tríptico, creado entre 1490 y 1500, despliega una visión alegórica del pecado y la redención, dividida en tres paneles: el Edén, el pecaminoso jardín de los placeres terrenales y el infierno. Su estilo detallista y su imaginación desbordante, poblada de criaturas híbridas y escenas oníricas, han inspirado múltiples interpretaciones, desde la moralización cristiana hasta la alquimia. El Bosco, pionero del surrealismo siglos antes de su surgimiento, legó con esta obra un universo visual único, donde lo divino y lo grotesco se entrelazan, reflejando las tensiones de una época en transición entre la Edad Media y el Renacimiento.
Pues bien. Si os fijáis bien, en uno de los paneles de este tríptico, hay un tipo con una partitura tatuada en el culo. El tipo está concretamente en la zona del infierno, el infierno musical. Digamos que el «Codex glúteo» es una partitura. Y de esa partitura, el grupo Atrium Musicae sacó un disco. Casi nada.
Si quieres saber cómo surgió el disco, su relación con la pintura y otras anécdotas, ¡no dejes de escuchar el programa!
Y antes de dejarnos…
Pues está bastante clara la recomendación, ¿no?







